"¿QUE POR QUÉ YO SOY TAURINO?..."

Escrito por notasdelafiesta 02-03-2011 en General. Comentarios (0)

“¿QUÉ POR QUÉ YO SOY TAURINO..?, YO TE EXPLICO, NO TE APURES…”

 

¿Que por qué yo soy taurino?,

eso es fácil de explicar,

lo primero es el respeto,

a ese bendito animal,

el toro es protagonista,

de esta Fiesta Nacional.

 

Para mí el toro de lidia,

es el animal más noble,

pero a la vez también fiero,

siendo bravo lo primero,

bendito toro y su hierro.

 

Todo el cuidado merece,

viviendo en el campo bravo,

por su casta y por su raza,

 para pasar a la gloria,

una tarde en cualquier plaza.

 

¡Esa plaza!, que edificio,

que armonía sin igual,

es el coso, es el arte, de la Fiesta Nacional,

ese patio de cuadrillas,

esos toreros liados,

ese “suerte maestro” al viento,

esa cruz en ese albero.

 

Arranca ya ese paseo,

 entre los jadeos del pueblo,

pueblo pleno de alegría,

para ver a su torero,

por el que todo darían,

suena el clarín, los timbales,

y al son de ese pasodoble,

¡que viva España!, que arte.

 

El orden es riguroso,

rompiendo los alguaciles,

seguido los tres espadas,

después turno a las cuadrillas,

picadores, areneros, monosabios con gorrilla,

todo es seda y colorido,

al son de un buen pasodoble,

de Joselito o Belmonte.

 

Y al llegar al burladero,

y antes de romper cuadrillas,

un saludo al Presidente,

que es preceptivo primero,

siendo después el percal,

 el que toma colorido,

en festejo sin igual.

 

Los toreros ya en la arena,

 el público en su butaca,

ya anuncian los timbaleros,

la salida del primero,

del primer toro al albero,

al albero de la plaza.

 

Y sale el toro, tremendo,

pega tres vueltas al ruedo,

no ha abierto la boca el toro,

que trapío, vaya hechuras,

y el espada en su tronío,

traga hondo y sale al ruedo.

 

Ya está el toro en el albero,

 y el torero en el capote,

del capote usa la panza,

sin dejar de meter baza,

lo deja en la boca riego,

en tó el centro de la plaza.

 

¡Ese toro es muy bravo!,

dice el de mis espaldas,

¡ese toro va de largo!,

le responde el de las tablas,

yo me callo, por si acaso,

que de toros ya se sabe,

nada conoce el más sabio.

 

Al caballo va tres veces,

tres pares de banderillas,

reunidas como en un ramo,

la faena, honda y pura,

de esas cortas y en la mano.

 

El público es un clamor,

de repente hace silencio,

llega la suerte suprema,

y supremo es el momento,

suerte contraria, en las tablas,

marcando bien los tres tiempos.

 

Pero atención, un detalle,

la plaza en píe con pañuelos,

pide el indulto del toro,

por bravo, noble y por bueno,

y una vez más el milagro,

y el toro que vuelve al pasto.

 

Y para el que no conozca,

ese toro vuelve al campo,

a vivir de semental,

y este es pilar, argumento,

de esta Fiesta Nacional.

 

De corazón, un consejo,

por colorido, belleza,

por afición y su arte,

por tradición, ante todo,

acuda un día a los toros.

 

Infórmese bien primero,

que le expliquen la faena,

conózcase  bien las suertes,

que no le falte merienda.

 

Si no le gusta, no importa,

respeto su decisión,

no tiene porque volver,

pero por favor, no ataque,

porque la historia y el toro,

ahí están, ¿por qué negarle?.

 

Si no le gusta no acuda,

no prohíba, por favor,

que si prohíben los toros,

no habrá toro, habrá extinción,

sin hablar de las familias,

que viven la profesión.

 

Qué más quisiéramos muchos,

viendo la vida del toro,

vivir en esa armonía y con esa libertad,

en el campo bravo Charro,

o Extremeño, qué más da.

 

Y a la hora de la muerte,

que nadie se lleve a engaño,

qué más quisiera yo verme,

cuando llegue, llegará,

con similar dignidad,

a la que muere en la plaza,

este bendito animal.

 

Y ser parte de la historia,

llegar a ser el primero,

que por mi fuerza y bravura,

mi nombre quede en la Gloria,

que se lo digan a “Islero”…

 

 

Eduardo Antonio Rodríguez Portilla